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América es Campeón de la Liga de Campeones de Concacaf

Por: gherrera
27/04/2016 | 22:18:36

Miércoles 27 de abril, 2016

Final Vuelta Liga Campeones de Concacaf 2015-2016

América 2-1 Tigres

América 4-1 Tigres (Global)

20:45 hrs.

Estadio: Azteca

Árbitro: Fernando Guerrero


El Club América volverá a Japón, tendrá revancha en el Mundial de Clubes de la FIFA 2016. Las Águilas se coronaron en la Liga Campeones de Concacaf 2015-2016 al vencer a Tigres con marcador global de 4-1.


El equipo de Ignacio Ambriz pegó en el Volcán primero (0-2) y después volvieron a ganar en la cancha del Estadio Azteca (2-1). Así se convirtió en bicampeón del torneo.


México tendrá nuevamente representante en la justa mundial de FIFA a nivel de Clubes.


El Partido



Capítulo II de la gran final. Los dos equipos empezaron el partido con el motor encendido y pisando el acelerador a fondo. Consumieron metros en un abrir y cerrar de ojos. No todos los días se juega una final. No todos los días el premio es un viaje a Japón. No todos los días se va al Mundial de Clubes.


América empujó los primeros 10 minutos como exige la naturaleza ofensiva de sus jugadores, aunque el marcador global les favorecía y colocaba como amplios favoritos. Rubens Sambueza encontró hueco entre Dueñas y Pizarro y de inmediato generó peligro. Darwin Quintero dejó ir la primera grande al 8’, tras un centro raso desde la derecha que cuando conectó mandó por encima.





Los Tigres comieron ansias. El cronómetro aprieta y asfixia, es implacable. Pasearon el balón como les enseñó “Tuca” Ferretti, un técnico con experiencia de sobra, pero en los últimos toques el pie no hizo click con el balón como sucedía hace unos meses cuando se coronaron en la LIGA Bancomer MX. Le pasó a Juninho, sobrado de fuerza, a Javier Aquino, impreciso y a André-Pierre Gignac, que tenía que soportar el peso de los reflectores.


Conforme el minutero se alimentaba, la visita tomó la pelota y las Águilas replegaron con sentido, sin sobresaltos. Sambueza, con el estandarte del americanismo tatuado, agotó su paciencia ante la falta de posesión y le puso electricidad a la marca, recupero una pelota en media cancha, tocó para Benedetto que abrió para Samudio y este por poco encuentra receptor. Nahuel Guzmán, amante de las salidas, resolvió bien al 18’.


Ayala y Juninho lucieron bien en defensa, los centrales de Tigres ganaron todos los rebotes e hicieron que los nuevos embates empezaran rápido. Un tiro de Pizarro, la porfía de Aquino que chocaba con todos sus marcadores y no mucho más. América volaba tranquilo, apuntaba a Japón.





Al 39’ empezó la turbulencia del vuelo con destino a tierras niponas. La posesión de los norteños rindió frutos, Rafael Sobis se metió por fin con claridad a la zona de definición pero su disparo a primer poste fue detenido por el achique de Hugo González. Tras el rebote, la pelota fue a dar con uno de los que mejor la trata como si fuera una muestra de fidelidad, André-Pierre Gignac se saboreó el disparo y la puso pegada al palo, imposible para González que estaba vencido. El marcador global, 2-1 para el Club que cumple su centenario este 2016. Llegó el silbatazo del término del primer tiempo y tensión absoluta. Teníamos final.


Tigres volvió frenético a la marca, con incisivos uno a uno y desgaste físico para recuperar rápido la pelota. América perdió explosividad en el desdoble con la salida de Quintero y la entrada de José Daniel Guerrero. Al ataque, los de Ferretti no podían aumentar los decibeles porque la muralla azulcrema era sólida y brindaba espacios nulos. Se movían las piezas lenta y analíticamente, como en el ajedrez.


Jürgen Damm entró para sustituir a Damián Álvarez, velocidad, descaro, mensaje claro de “Tuca”. Los laterales del América, Aguilar y Samudio, sostuvieron duelos milimétricos con Damm y Aquino,estos siempre terminaron a favor de los amarillos. Esa vía de acceso, la de las bandas, parecía clausurada.





Minuto 65, cambio en la historia. Bendetto, poco certero, salió de la cancha para darle su lugar a Michael Arroyo que entró enchufadísimo al partido. El ecuatoriano vive del vértigo y le encantan los momentos cumbre, es fanático de las finales y a Tigres les guarda cariño, por decirlo de alguna manera. Apenas con unos minutos en la cancha, recortó de afuera hacia adentro, de izquierda a derecha, condujo en las afueras del área como si el Estadio Azteca fuera suyo y conectó de pierna derecha, Nahuel dejó escapar el tiro y las redes terminaron por darle asilo. Gol del América y el marcador 3-1.


La visita fue contra reloj como nunca, enseñaron los dientes sin mucha fortuna, volvió la imprecisión del inicio del juego. Gignac se perdió una clarísima, balón botando en el área chica y un frentazo desviado. América tenía el control mental y futbolístico. La afición también se encendió y jugaba su partido.


Los de la UANL perdieron la brújula, los ánimos no fueron los mismos y América empezó a jugar a placer, incluso con exceso de confianza. Sambueza, un billarista, orquestó los ataques con su infinita visión de campo, faltaba el gol que aniquilaba. América, parecía, no la quería meter.


La defensa de Tigres facilitó las cosas y cometió un penal sobre Samudio al 85’, cobró Osvaldito magistralmente. Ya ganaba en casa el América y arrasaba en el global. Ignacio Ambriz se encaminaba a su primer título con las Águilas.


Pitó Fernando Guerrero y el América se coronó, bicampeones de la Concacaf, boleto en mano al Mundial de Clubes 2016 y felices festejos del primer centenario.










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